Nuevos modos de aprender y conocer en el Siglo XXI

La expansión generalizada de los medios de comunicación y el incremento de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han ido desencadenando cambios profundos en las formas  de comunicar, de interactuar y producir conocimiento.

El acceso a gran cantidad de información, la posibilidad de producir conocimientos y compartirlos a través de Internet (red de redes) son transformaciones que tienen profundas implicancias a la hora de pensar los escenarios actuales. Los cuales se caracterizan por el gran caudal de información, la velocidad de su procesamiento y transmisión que se da en Internet o espacios de flujo de información, el cual, según Pierre Lévy (1977), cambia la percepción del tiempo y el espacio. El tiempo se convierte en un presente continuo, desaparecen las distancias terrestres y los escenarios de aprendizaje no sólo se modifican, sino que además se multiplican y se diversifican.

En este contexto, ya no es la escuela el único lugar donde se aprende sino también, como dice Burbules, “en los diversos ambientes donde el aprendizaje tiene lugar: “aprendizaje ubicuo”. Dado que, la combinación de la portabilidad de los dispositivos móviles y la expansión de la conexión a internet, permite que el aprendizaje suceda en la casa, en la plaza, en el trabajo, en el bar, en lo de un amigo, en el club, etc. Este fenómeno, está asociado a lo que Cristobal Cobo ha denominado “aprendizaje invisible“, esto es: pensar a la educación desde una perspectiva más abierta y no exclusivamente desde un lugar institucional sino desde un cambio de actitud en un contexto cultural donde los sujetos se vuelven “prosumidores“, es decir: producen y consumen conocimiento a través de la red. Sin embargo, es importante señalar que la tecnología por sí sola no produce aprendizaje, ni reemplaza la intervención de un docente o tutor.

En concreto, podríamos decir que ya no se trata solo de tener un dispositivo móvil  y acceso a la red, la sociedad de hoy exige individuos capaces de tener “competencias digitales” (Jordi Ardell, 2011) y capacidades que le permitan resignificar sus hábitos y costumbres a partir de los cambios culturales producto del avance de las nuevas tecnologías.  Dado que, lo que otorga valor y progreso a una sociedad no es la centralidad del conocimiento, si no la aplicación de ese conocimiento e información para generar nuevos y variados caminos para trabajar, pensar y enriquecer el conocimiento de manera colaborativa.

A modo de ejemplo, les dejo una producción audiovisual del 2009. La misma da cuenta de las habilidades y las competencias que debería tener un estudiante en el siglo XXI.

Para ver el material hace click sobre el nombre: Conectivismo

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